jueves, 28 de julio de 2011

Un tal Eduardo Galeano

Si se te pierde el alma en un descuido *

¿Qué hace esa india Huichola que ésta por parir? Ella recuerda. Recuerda intensamente la noche de amor de donde viene el niño que va a nacer. Piensa en eso con toda la fuerza de su memoria y su alegría. Así el cuerpo se abre, feliz de la felicidad que tuvo, y entonces nace el buen huichol, que será digno de aquel goce que lo hizo.
Un buen huichol cuida su alma, su alumbrosa fuerza de vida, pero bien sabe que el alma es más pequeña que una hormiga y más sueva que un susurro, una cosa de nada, un airecito, y en cualquier descuido se puede perder.
Un muchacho tropieza y rueda sierra abajo y el alma se desprende y cae en la rodada, atada como estaba nomás que por hilo de seda de araña. Entonces el joven huichol se aturde, se enferma. Balbuceando llama al guardián de los cantos sagrados, el sacerdote hechicero.
¿Qué busca ese viejo indio escarbando la sierra? Recorre el rastro por donde el enfermo anduvo. Sube, muy en silencio, por entre las rocas filosas, explorando los ramajes, hoja por hoja, y bajo las piedritas. ¿Dónde se cayó la vida? ¿Dónde quedó asustada? Marcha lento y con los oídos muy abiertos, porque las almas perdidas lloran y a veces silban como la brisa.
Cuando encuentra el alma errante, el sacerdote hechicero la levanta en la punta de una pluma, la envuelve en un minúsculo copo de algodón y dentro de una cañita hueca la lleva de vuelta a su dueño, que no morirá.


* relato perteneciente a "Memoria del Fuego" Vol. II

lunes, 18 de julio de 2011

Feeling's 98

Te recuerdo que por aquellos días...


elegí ser pasajero de tu vida. Apuré mis pasos por alcanzarte. Te acompañé algunos tramos (y me sentí -digamos- cómodo de recorrer los mismos parajes. Qué placer llegar juntos ... a la misma estación. Qué emoción tomar tu mano para conversar.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pero (siempre hay un pero)...
caí en la cuenta (un poco tarde) de que vos ibas en "primera" mientras yo "en clase turista" desde tu perspectiva. De que vos arribabas casi siempre a un lugar nuevo y yo al de siempre.
Vos: maquinista. Yo: vagabundo.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . así que (siempre hay un así que)...
en la curva menos pensada me animé y me tiré entre el follaje. Si. Te tomé distraída. Era imposible seguir rodando tus rieles. Soportandotraqueteos. Abrazandomeatucuerpo.
Sin tener decisión sobre mi destino.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Tal vez (es mejor que haya un tal vez)
desde la libertad volviera o volviese (lo que mas gustes) a SER aquel que alguna vez
admirasteperseguisteconquistaste
Ese que de vez en cuando (solo de vez en cuando)
te hacía detener el tren (de tus caprichos)




viernes, 8 de julio de 2011

Ultimo vagón



Ella, no sabe que él esta en el anden.
El, no sabe que ella esta en el último vagón.


Por cuestión de segundos, no se ven.
El, por encender un cigarrillo.
Ella, por atender un mensaje de texto.


Y el tren, que se pierde en la tarde.


sábado, 29 de enero de 2011

De viajes y andenes.

Dónde termina la estación de trenes, dónde comienza.Tal vez las rejas ya no dividan derechas de izquierdas, tal vez ya no le interese a nadie. La cuestión es que ya no detienen a nadie.Porque un tren que llega son cientos de historias de vida que arriban de ningún lugar y de todos al mismo tiempo. La estación es un espejismo custodiado por andenes. Nosotros, miramos sin ver desde nuestra ventanilla. Nos bajamos -con los ojos- a recorrerla un rato, hasta donde lo permite la osadía.Hay quienes se bajan a destiempo de una esperanza. Otros se dejan llevar pasivamente hacia una promesa. Alguien posterga su deseo y parte a lo desconocido. Otro espera bajar "milagros" en Santos Lugares o anhela ver subir ramilletes de nomeolvides en Ramos Mejía. De vez en cuando ves un beso que se ofrece de sopetón en el estribo o ese otro beso nuevo y apasionado que "de un saltito" te lo roban.Y el guardia que viaja "de colado", y los gendarmes que te dan más miedo que los pungas. Dónde empieza, dónde culmina esa sensación de infancia.Hace tanto calor que hasta los durmientes se desenroscan los bulones para desperezarse frente a los andenes que parece que jugaran ajedrez con fichas humanas. Y más allá, en la ventana de un bar de esa parada, lo ves al poeta que esta escribiendo esta historia.Un tiempo que no ha de volver y otro que jamás a de llegar habitan en el pitido del tren que comienza a desandar los relojes y se empieza a mover. Un tren al partir despeina ese pastito salvaje que crece y crece en medio del cemento que trata -inútilmente- de sepultar a la tierra que sigue viva, llena de historia y memoria por viejos reclamos populares.Un tren que por fin se aleja, que parte en dos las horas caldosas del atardecer de un día cualquiera, parecido a tantos otros. Cuál es el verdadero viaje: el del que esta en el convoy o será que el que viaja es el paisaje, siempre en sentido contrario a nuestro deseo empecinado en llegar a ningun lugar y a todos al mismo tiempo.
¿Será cierto eso de que "el verdadero viaje es el que todavía no hicimos"?

domingo, 26 de septiembre de 2010

Puente a las preguntas.


"Los hombres construyen demasiados muros y no suficientes puentes" Newton.

Llega un momento en que no podemos hacernos los distraídos y las dudas empiezan a desplazar a las certezas. Cómo se hace para cruzar los abismos que nos alejaron de nuestros proyectos.Cómo volver transitar el camino que habíamos abandonado por viejos temores. No es fácil pero...(¿Hay algo que lo sea?). Será posible recurrir a nuestra cuota de coraje. Tendremos la valentía de atravesarlo. Qué hay del otro lado de los puentes. Quién nos espera.Qué. Será mucho el dolor que nos oblige a definir la travesía. Iremos sin mucho equipaje para conservar el equilibrio. Cuántas veces el puente apareció frente a nosotros y no nos animamos, ni lo vimos. Cuántas veces más lo pasaremos sin mirar. Tal vez los verdaderos proyectos siempre son un puente a ir caminando. Quizá la sensación sea la de estar permanentemente cruzando puentes entre un amor y otro, entre una palabra y otra, entre un abrazo y otro más fuerte. Lo que cambia será, en todo caso, su amplia gama de matices. Como pétalos que se modifican con la luz del sol, con la llovizna, o las tormentas o las tinieblas.

domingo, 19 de septiembre de 2010

El periodismo no es un deporte.

"Hacia falta tanta información para apagar tanta pasión"

Lo curioso de esta clase de periodismo es la invención de palabras.

Formas idiomáticas rebuscadas para describir un juego que ya posee un vocabulario específico. Jugadas, estrategias propias de cada juego ya han sido nombradas por sus creadores. ¿Qué quieren estos señores? La creatividad no pasa por ahí.Sus periodistas aparecen como traductores entre las intenciones del jugador y la recepción de las personas que lo consumen. Acciones que el televidente puede analizar perfectamente y más si practicado dicho deporte, aunque lo haya hecho en forma de hobbie.Algunos ejemplos:Se le adjudica a todo el equipo la cualidad de una sola persona cuando dicen: “Boca no encuentra el partido” o aquello de: “River está motivado”, o “la hinchada no acompaña”.No existe un sentir masivo. Hay once seres humanos realizando una actividad, todos diferentes, con contratos diferentes, que sienten cosas diferentes, que tienen necesidades distintas.En todo caso, el aficionado va a ver un espectáculo deportivo que hace más de veinte años carece de esa condición.Se utilizan palabras de otras ciencias para describir un shot en el fútbol:"Le pegó con la cara interna del pie derecho"." Cabeceó con el parietal izquierdo"."Se resintió el aductor al patear el balón"En estas expresiones el periodismo deportivo se convierte en diagnóstico médico, ¿quizá porque el periodista deportivo fue bochado en algunas materias y no le quedó otra opción que encarar ser relator o ser comentarista de fútbol?El sujeto futbolero empieza a adquirir un lenguaje de pronosticador o de kinesiólogo que no tiene nada que ver con el placer de pertenecer a una hinchada o ser aficionado.Al finalizar el partido realizan reportajes a los jugadores, a los D.T. y a algunos hinchas. Todo vale para buscar unos puntos más de rating. Preguntas que no tiene una décima de sentido común, que solo sirven para volver a revivir cosas que el hincha ya ha visto en el campo de juego. Respuestas de los actores que son dichas “en caliente” y que no le agregan ni le quitan nada a lo que ya ha culminado. Tanto las preguntas como las respuestas se pierden entre la cantidad de cosas ya dichas, carecen de un sentido específico. Se le pregunta los actores por su futuro, por su familia, se lo felicita si ese día es su cumpleaños o si ha sido padre, o si ha ido o si irá a almorzar con Mirtha Legrand; en fin todas ellas muy lejos de lo que es su especialidad: el fútbol.En el periodismo deportivo - salvo dos o tres excepciones – no se sabe preguntar y mucho menos cuando el periodista pertenece al circuito televisivo donde la imagen hace más impacto que cientos de palabras. El televidente no escucha, mira y en contadas oportunidades puede asociar la imagen a las palabras. Si a esto se le agregan los recortes que en plena emisión están dedicados a los sponsors, la confusión del consumidor es atroz. La pantalla se convierte en un folleto de propaganda. Algo similar al que aparece en ciertas temporadas en el interior de los periódicos.Además, las palabras emitidas por los periodistas deportivos también son slogans de venta, un agregado más que engrosa los ingresos de quien los tira al aire, que parece que ya no puede afrontar su economía personal con el sueldo mediático que ha pactado con la empresa.¿Qué aprende el que consume esta clase de periodismo? Excepto muy raras excepciones... muy poco.




viernes, 30 de julio de 2010

Llenar espacios.

No se sabe cómo hará Sudáfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar en uno de los países más injustos del mundo.
Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía "Cerrado por fútbol".
Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón
.

Estas palabras son de Eduardo Galeano. Palabras a las que adhiero, y me hicieron reflexionar acerca de esto de los espacios. Cuantas palabras han llenado el tiempo de aire en los diferentes medios con el asunto: mundial. Palabras mal pronunciadas por algunos periodistas deportivos donde ni siquiera se tomaron el tiempo de pedir disculpas por la atrocidades al publico de nuestro país que no cuestiona lo que escucha en tiempos de emociones como las del mundial donde parecía que estaba en juego vaya uno a saber que extraño presagio acerca de la vida o de los misterios del alma.
Se han llenado de palabras huecas la lesión de un jugador, para convertirse en médicos internacionales dando partes médicos. (No se hasta que punto toda la población de un país esta esperando un diagnostico medico)
Nos han llenado de reiteraciones, entre lo que se veía como jugada original y casi dieciocho veces de repeticiones quitándole al hecho de estar frente a la pantalla el gusto.
Nos han llenado de reportajes redundantes acerca de como se esperaba salir a jugar el próximo partido. Directores técnicos que decían como iban a formar a sus dirigidos y luego no salían así o planteaban otra cosa.
Nos han llenado en las tandas publicitarias anunciándonos el fixture casi veinticinco horas por día, o reiterando las jugadas, o pasándonos una serie de palabras ya escuchadas e imágenes ya vistas en el tiempo real de los partidos.
Nos han llenado nuestro valioso tiempo. Nos han quitado las ganas de ver más partidos.
Eso también... nos han llenado.

domingo, 27 de junio de 2010

La Patria Sponsoreada

Todos enloquecidos tratando de ser campeones en algo. No importa de que manera. Ni quien dirija al equipo. Ni de que forma se clasifica el equipo. Nada puede llegar a cambiar tanto el humor como un partido de un mundial de fútbol. Las ciudad se detiene, no produce, no se hace el amor, no se estudia, solo importa que por 90 minutos estemos mirando a nuestro equipo. Un equipo que no nos representa ya que todos sus jugadores pertenecen a otro país. Viven en otro país. Sueñan, comen, tienen hijos en otro país. Pero no importa nada se grita, se festeja hasta quedarnos disfónicos. Directores técnicos que fueron geniales jugadores pero que no saben enseñar lo que saben y se vuelven en las eliminatorias. Técnicos que no hicieron el pequeño curso que los acredita como tales. No importa, y no escribo más porque va a empezar el partido. No hay otra patria que los sponsors.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Cosas por el Estilo

Uno de los primeros indicios será creer que todo sigue firme y en su lugar. Aburrir a los amigos en la mesa de algun bar con las proezas sexuales de otros tiempos sin recapacitar y aseverando que sucedieron ayer nomas.
O recordar a destiempo la formacion de nuestro equipo de futbol en medio de una reunion familiar y notar que uno va quedandose solo son su copa de vino en una mano y una aceituna ensartada en un escarbadientes en la otra mano, como posando para una foto que nadie ha de sacar.
Hablarle a la radio como si el locutor que acaba de hacer un furcio astuviese en la habitación. O dar consejos a adolescentes en cualquier parte en donde estos se hallen sin que te lo hayan pedido.
O esa remanida discusion interna sacada a la luz con la extraña y sospechosa pregunta acerca de que si Cary Grant era el que besaba en aquella pelicula, de la que no recordas el nombre, a Adrew Hephrum o talvez era William Holden, o Montgomery Cliff. O ese orgullo imbécil de vociferar a los cuatro vientos que uno ha ido a primero inferior y a primero superior sin dejar de pronunciar la frase " maestros?... Maestros! ERAN los de antes".

Afirmar ante cada pequeño fracaso cotidiano que "la felicidad dura lo que tarda un fósforo en apagarse" y agregarle la maxima "no es cuestion de proveerse de muchos fosforos sino cuidarse de que no te los vendan mojados. Fastidiando a cuanta persona haya alrededor con que es absolutamente propio. Y ni que hablar de esa mania de mover los labios repitiendo a lo mudo las ultimas palabras de una oración.
O cansar con las anécdotas de la colimba, largas y para nada comicas. Sin dejar de nombrar la nostalgia de las fogatas de San Pedro y San Pablo.
Y...cosas por el estilo.

jueves, 6 de mayo de 2010

Celulares engripados.

Que se caiga el celular al inodoro puede llegar a ser una atrocidad y una maravilla al mismo tiempo. Y todo el mundo tan campante. Que mas puede pasarle a alguien que pasó los 50 con este episodio tragicómico de ir a hacer pipí y ver casi en camara lenta como el celular que estaba en un bolsillo inesperado (por alguna otra estúpida razón) empiece a zambullirse en las aguas servidas de un inodoro. Y uno que muchas, pero muchas veces había dicho frases tales como: "los celulares legaron cuatro decadas antes" , " solo sirven para seguir mas incomunicado que cuando tenias que buscar a las 3 de la mañana un publico para hablar al trabajo porque estabas engripado", o " cuando se me rompa no voy a usar más un celular" . Pero uno empieza a sentir como una desesperación por volver a recuperar el objeto tan odiado y deseado al mismo tiempo. Freud una vez mas va a tener razon sobre las relaciones objetales y entonces uno se miente: se dice a si mismo "no me hace falta" hasta que descubre y hace cuentas que estos inmundos aparatitos se llevan no solo la ilusión de estar "conectado" con el mundo entero (al menos ese pequeño mundo cotidiano que lo rodea a uno lleno de suegras y mujeres y sobrinos y familiares y amigos ) descubre que esto no era mas que un " listado de contactos" y que se fue metafóricamente a la mismisima mierda. En fin. Hasta que despues viene la recuperacion del objeto perdido que se frustra cada vez que uno pregunta a los supuestos tecnicos o profesionales del siglo XXI porque un equipo nuevo cuesta diez veces más de lo que costaba cuando lo adquirimos y esa cosa que colgaba de la cintura no es mas que una ilusión mas de este mundo. Y se suceden las respuestas mas absurdas . - no, no creo que vuelva a funcionar. Noticia que uno recibe como si fuese la muerte de un ser querido. La grandísima falta continúa cargàndose de risa. - No se le ocurra ponerle un secador de pelo. - Lo mejor que hay para estas circunstancias es dejarlo al sol durante varios días.(y uno sabe que estamos en otoño y que el sol ya no es el de antes. - Si me lo deja yo veo si se lo reparo, aunque por lo que veo le va a salir igual que un equipo nuevo. Y frases por el estilo. La cuestion que por unas horas uno esta como a la deriva, sin ese mundo interno al que uno podía llamar sin mas ni mas, y nota que se acabaron las conversaciones trascendentes tales como - Poné los fideos que estoy en la esquina. -Te llamo en cinco. - Quien sos? (cuando no reconocemos un mensaje de texto) Solo te queda esperar que "bajen las aguas" que entorpecieron la plaqueta (palabra que uno recien aprende) y que te suena a aquellas viejas anginas de cuando uno era chico y no iba a la escuela. O de cuando nuestra madre decia a la maestra, ayer no se lo traje al chico porque amanecio con placas. Placa - Plaqueta - tocame la pandereta. Y tambien los doctores de la infancia que venian a casa y decían tenemos que sacarle una placa. Digo ... esto de que se me haya caido ... no sera algo por el estilo?...