En la calle el paisaje tan conocido se abre a tu percepcion. Frescas imágenes de la infancia que creiste ya perdidas. La brisa fresca de este año es similar a aquel anhelo de felicidad permanente de la infancia. El aroma de un matecocido en las tardes. Las galletas marineras. El arrullo de la noche que te va trayendo el sueño. El olor a pasto recien cortado mezclado con jazmin del pais. El gusto del cigarrillo que te embriaga el paladar. El sabor rasposo en la lengua por la lluvia pronta a caer. Y tanto más...
Son solo unos segundos en la que nuestra memoria viaja veloz hacia atras y se proyecta a la vez. (imposible de futurar sin revisar brevemente hacia atras).
Un destello de bienestar que inunda el alma de placer. Y te agarrás de esa sensación antes de que estas humildes palabras la conviertan en otras que no podran darte todo el sentido.
Aquel anhelo de verano se convirtió en amor de otoño esa tarde cuando caminábamos embriagados contando adoquines en San Telmo e imaginando historias de desencuentros en esos antiguos balcones que fueron testigos de nuestras caricias imprudentes aunque desapercibidas entre el gentío. Ya no son necesarios destellos pues nuestras almas están colmadas de placer. Es una pena que Filiberto haya decidido ser travesti y transitar esas oscuras esquinas en busca del amor perdido , mientras Juana ingresa como cada tarde al bingo, apagando con sus tacones charolados demodé el cigarrillo con la marca del labial rojo que utiliza para ocasiones especiales, sabemos que para ella ese acto cotidiano lo es, mientras piensa que controla la situación. Solo nos queda esperar que Josefina y Justino decidan amarse hasta la eternidad bajo el cielo de aries
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